Tres años atrÔs una amiga de Felicita Reynoso le habló de la prevención del cÔncer de mama. Le enseñaron a autoexaminarse.
Un dĆa, recuerda, llegó a su casa, al baƱo, se palpó y sintió una bolita, algo raro en el seno derecho.
De inmediato fue al Instituto Nacional de CÔncer Rosa Emilia SÔnchez Pérez de Tavares (INCART), le hicieron una sonografia y salió positiva.
La operaron y luego le dieron 12 quimios y 28 radioterapias.
Afiliada al Seguro Nacional de Salud, SeNaSa, la ARS pĆŗblica, Felicita no tuvo que pagar nada. Ni un centavo.
Durante el proceso, los mĆ©dicos del INCART le dieron mucho apoyo. “Me decĆan que me iba a sanar porque siempre estaba alegre”.
De algo estuvo Felicita muy clara y firme siempre: no aceptó nunca que le hablaran cosas negativas, que le vinieran a bajar el Ônimo con disparates.
Un dĆa se le acercó una persona y le comentó que del cĆ”ncer que ella tenĆa sólo se sanaba un 10% de las personas. Felicita la paró en seco ahĆ mismo: "Yo le dije: no sĆ© cual soy yo de ese 10 por ciento, pero soy una de ellas”.
AsĆ fue.

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