Juan Lara Ciudad del Vaticano. EFE. El papa Benedicto XVI abrió hoy el Triduo Pascual con la Misa Crismal, en la que dijo que los cristianos no tienen motivos para alardear, que se han convertido en un pueblo “de incredulidad y lejano de Dios”
y que sólo hay que mirar al Occidente cristiano, donde ya no quieren conocer a Cristo. La Misa Crismal marca el comienzo del Triduo Pascual, centro y culmen del AƱo LitĆŗrgico, y se celebra el Jueves Santo, dĆa en que se conmemora la institución del sacramento del orden sacerdotal por Jesucristo durante la Ćltima Cena. Ante mĆ”s de 10.000 personas que abarrotaron la basĆlica de San Pedro del Vaticano, el pontĆfice, de 84 aƱos, dijo que los cristianos no sólo deben llamarse cristianos, “sino serlo".
El obispo de Roma afirmó que cuando los cristianos hablan de sus tareas comunes, como bautizados, “no hay razón para alardear” y que ese es un asunto que “inquieta".
"¿Somos verdaderamente el santuario de Dios en el mundo y para el mundo? ¿Abrimos a los hombres el acceso a Dios o, por el contrario, se lo escondemos? Nosotros -el Pueblo de Dios- ¿acaso no nos hemos convertido en un pueblo de incredulidad y de lejanĆa de Dios?”, manifestó el papa. Benedicto XVI agregó- "¿No es verdad que el Occidente, que los paĆses centrales del cristianismo estĆ”n cansados de su fe y, aburridos de su propia historia y cultura, ya no quieren conocer la fe en Jesucristo?".
El papa teólogo aƱadió que viendo lo anterior hay motivos para implorar a Dios que no permita que su pueblo se convierta en “no pueblo". “Haz que te reconozcamos de nuevo.
SĆ, nos has ungido con tu amor, has infundido tu EspĆritu Santo sobre nosotros. Haz que la fuerza de tu EspĆritu se haga nuevamente eficaz en nosotros, para que demos testimonio de tu mensaje con alegrĆa”, seƱaló el pontĆfice.
Benedicto XVI dijo también que el hombre estÔ inquieto porque todo lo temporal es demasiado poco y se preguntó si el hombre no se ha resignado, tal vez, a la ausencia de Dios y trata de ser autosuficiente.
“No permitamos semejante reduccionismo de nuestro ser humano”, agregó el papa, que aseguró que a pesar de “toda la vergüenza por nuestros errores”, no debemos olvidar que tambiĆ©n hoy existen ejemplos luminosos de fe, que tambiĆ©n hay personas que, mediante su fe y su amor, dan esperanza al mundo.
Entre ellas citó a su antecesor, Juan Pablo II, al que beatificarĆ” el próximo 1 de mayo y del que dijo fue un gran testigo de Dios y de Jesucristo en nuestro tiempo, un hombre lleno del EspĆritu Santo.
AƱadió que junto al papa Wojtyla tambiĆ©n se encuentran un gran nĆŗmero de beatos y santos que dan la certeza de que tambiĆ©n hoy la promesa de Dios no cae en saco roto. Durante la misa los sacerdotes renovaron las promesas sacerdotales y Benedicto XVI bendijo el Ćleo de los catecĆŗmenos, el de los enfermos y el Crisma (aceite y bĆ”lsamos mezclados), que le fueron presentados en tres grandes jarras de plata. Estos óleos son bendecidos el Jueves Santo por los obispos y se utilizan para ungir a los que se bautizan, a los que se confirman y para la ordenación sacerdotal.

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